T. Tejidos naturales: los pilares de la moda

El primer artículo de nuestro blog lo vamos a dedicar a uno de los elementos imprescindibles en el mundo de la moda: las telas. En esta entrada explicaremos de manera sintetizada y del modo más claro posible los diferentes tipos de tejidos que existen, centrándonos de momento en los de origen natural. Desde tiempos inmemoriales el ser humano ha utilizado diferentes tipos de materiales para protegerse de las inclemencias meteorológicas, fundamentalmente del frío. Con el paso de los siglos los tejidos, que pueden definirse como láminas realizadas a partir del cruce homogéneo de hilos o fibras, además de su uso práctico para la confección de prendas de abrigo o complementos del hogar, fueron adquiriendo también una utilidad estética y cobraron importancia otros factores, como la ligereza, la comodidad o los colores. La moda, que como tal surgiría en el siglo XIV, empezó a cobrar importancia poco a poco hasta convertirse en la importantísima industria que es en la actualidad.

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Detalle de un tejido de lana.

Volviendo a la cuestión de las telas, las primeras se elaboraron con materiales naturales, bien de origen animal (lana o seda), o de origen vegetal (algodón, lino, cañamo…) , y ya en el siglo XX comenzó la fabricación de tejidos artificiales realizados a partir de fibras sintéticas (nylon, polyester, lycra…). Con el paso de los años y gracias a los avances tecnológicos se han ido creando nuevos tejidos a partir de la combinación de fibras naturales y sintéticas. Vamos a explicaros las características de algunas de las telas o tejidos de origen natural más habituales.

La lana es desde tiempos lejanos uno de los tejidos más usados. Se obtiene fundamentalmente a partir del pelo de ovejas y cabras, pero también de otros animales como llamas, alpacas, vicuñas e incluso conejos. El proceso de producción de la lana comienza con el esquilado de los animales, es decir, con el corte del pelo que se realiza anualmente. A partir del pelo se obtienen hilos más o menos grusos que posteriormente se utilizan para crear el tejido. La calidad, ligereza y efectividad de la lana varían en función de la variedad de oveja de la que proceden. Una de las más valoradas es la lana merino, procedente de las ovejas de ese tipo; también son de gran calidad otras como la lana angora (de pelo de conejo de angora, que destaca por su ligereza y su efectividad como abrigo), lana de cachemira (obtenida a partir de cabras de este tipo) o la lana mohair (producida con lana de cabra de angora). La lana de alpaca, mamífero de Suramérica, es una de las más apreciadas por su suavidad y su capacidad de abrigo.

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Detalle de un tejido de algodón.

El algodón es otro de los tejidos más antiguos y más utilizados. Se obtiene de un arbusto malváceo que produce una flor a partir de la cual se obtiene con cierta facilidad una fibra que se puedfe trenzar también fácilemente para formar hilos resistentes, fáciles de lavar y de teñir. Estas cualidades han convertido este tejido en fundamental en la confección. La producción de algodón se extendió gracias al uso de telares que permitieron crear de manbera económica un tejido muy práctico. En los telares, tanto manuales como mecanizados, se entrecruzan dos filas de hilos de algodón: la urdimbre es la fila de hilo que recorre el telar a lo largo y la trama es la que lo recorre de manera transversal. Una lanzadera se encarga de entrelazar los hilos, cuyo número varía para crear diferentes dibujos o texturas.

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Pañuelo de seda de Hermès

La seda es uno de los tejidos más antiguos y su origen se sitúa en China, donde se fabrica desde el año 3000 a.C. Se obtiene a partir de los capullos de un insecto conocido popularmente como gusano de seda y al que casi todos conocemos por haberlos criado cuando éramos niños. En su origen, la seda era un tejido reservado a las familias más poderosas de China, aunque con el paso del tiempo se extendió su producción y uso a otras zonas de Asia. Como en Occidente se desconocía el secreto de su fabricación, fue considerada una tela muy valiosa a partir del siglo VI, creándose una ruta comercial con China conocida como la Ruta de la Seda. Los comerciantes venecianos fueron los que más se aprovecharon de este negocio e Italia se conviertió más tarde en uno de los centros de producción de seda más importantes en Europa, especialmente ciudades como Florencia. El transcurrir de los años popularizó la seda como tejido para elaborar prendas, especialmente pañuelos y corbatas, aunque la Segunda Guerra Mundial provocó que la fabricación casi desapareciera por su elevado coste, lo que propició la aparición de tejidos sintéticos más fáciles de fabricar y, por lo tanto, más baratos, como el nylon.

Podríamos decir que estos tres tejidos son los básicos, pero hay muchos otros que también han jugado y juegan un papel fundamental en el mundo de la confección. Otro ‘clásico’ es el lino, que es un tejido natural extraído del tallo de una planta del mismo nombre. Es una tela que se caracteriza por su ligereza y resistencia, empleada desde hace siglos en zonas con temperaturas altas, y también por su facilidad para arrugarse. Se teje empleando el ligamento tafetán (uno de los tres tipos básicos de elaboración de tejidos, junto con la sarga y el raso) y también es típica la irregularidad en el grosor del hilo.

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Astracán.

Hay otros tejidos que se han creado combinando varios de estos tejidos naturales y jugando con el tipo de ligamento. Por ejemplo, el astracán es un tejido compuesto por algodón y mohair o lana al que se le da un acabado similar al de la piel de astracán, que se obtiene de corderos recién nacidos. Este tejido fue creado en Francia a principios del siglo XIX y es característico en prendas de abrigo.

El crêpe o crepé se fabrica con hilos de lino y de algodón (también se puede emplear seda o lana) y se caracteriza por el ligamento entrecruzado, formando ‘s’ por lo que la tela resultante no se puede estampar, pero tiene la ventaja de que es reversible. Es un tejido que en sus diferentes combinaciones se utiliza tanto para la fabricación de mantelería y toallas como para la confección de blusas, camisas o trajes.

El terciopelo ha sido otro de los tejidos clásicos, vinculado siempre al lujo por lo costosa que resulta su producción. Se puede emplear hilos de diferentes clases, tanto naturales, como algodón, seda, lino, como sintéticos como poliéster o acetato. Se caracteriza por el aspecto velludo del tejido, cubierto de un pelo fino y espejo que le aporta una suavidad inigualable. Habitualmente es liso, aunque también puede tener acabado abordonado o labrado. Existen otros tejidos similares al terciopelo, como la felpa, realizada con pelo de seda o de lana y formada por hilos de urdimbre. También la pana es un tejido aterciopelado formado por una urdimbre y una trama que forman la base y una trama con bastas cortadas para formar el pelo. Puede tener diferentes acabados y se emplea principalmente para trajes, chaquetas y pantalones por su poder de abrigo.

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Camisa de franela.

La franela es una tela que se caracteriza por su poder para abrigar y por su suavidad, aunque depende de la calidad de la materia prima con que esté realizada. Inicialmente se fabricaba con lana, aunque en la actualidad se emplea algodón o tejidos sintéticos. En el proceso de elaboración de la franela se somete el tejido a un cepillado con el que se crear fibras finas. Las camisas, ropa interior y las chaquetas de franela son auténticos clásicos.

A partir de la seda se han creado numerosos tejidos, como la gasa. Se trata de una tela de origen árabe que se caracteriza por su ligereza. Se emplea sobre todo en la confección de vestidos y blusas femeninas. Se puede elaborar también con algodón, pero en ese caso se destina a fines sanitarios u ornamentales. El chantung o shantung también se elabora con seda. Originario de una región china de idéntico nombre, se caracteriza por su ligereza y por contar con una superficie en relieve obtenida con un hilo irregular en la trama y en ocasiones en la urdimbre. El damasco también se realiza con seda que, aunque es de color liso, incorpora dibujos adamascados producidos por el ligamento -de tipo sarga o raso- que unas veces es ligero y otras pesado para lograr efectos distintos en los dibujos y en el fondo. El tejido fay también tiene a la seda como base, ya que se emplea en la urdimbre con mucha densidad mientras que la trama emplea hilos gruesos de algodón, con poca densidad. Se emplea en vestidos de mujer y también para fabricar muaré, conocido por los reflejos ondulantes que varían en función de la luz que reciben. Otra variante de la seda es el satén o raso, fabricado con urdimbre de seda y trama de otras fibras. Tiene un acabado liso y lustrosa producido por el ligamento raso y la seda y se emplea desde tiempos remotos en vestidos femeninos. O el tisú, tejido con hilos de seda e hilos metálicos, y el crespón, que tiene una superficie arrugada y mate por la baja densidad de la urdimbre y la trama.

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Tejido de organdi.

El algodón está en la base de infinidad de tejidos. Se puede decir que es el tejido que se encuentra en la mayoría de las prendas, tanto en solitario como acompañado de otras fibras sintéticas. La relación es muy amplía: cambray (elaborado con hilos muy finos de algodón con ligamento tafetán); cretona (tejido de algodón grueso, de urdimbre y trama iguales y ligamento tafetán, se emplea en prendas femeninas básicas y en decoración); denim o tela vaquera (tejido denso y fuerte de algodón y de ligamento de sarga, originario de la ciudad francesa de Nimes y empleado con el nombre de lona para fabricar cubiertas de carruajes, hasta que a mediados del siglo XIX en el Oeste americano un emprendedor alemán de nombre Levi Strauss empezó a fabricar pantalones con esta tela); gabardina (tejido acanalado, muy resistente que se emplea en pantalones y trajes y que dio nombre a una prenda con tratamiento impermeable para combatir la lluvia); guata (tela realizada con restos de algodón que se suele emplear en rellenos; lustrina o percalina (tejido de algodón con ligamento tafetán y que tiene acabado mate por un lado y brillante por el otro); muselina (tejido ligero, traslúcido y de tacto suave que también puede realizarse con seda); organdí (fabricado con hilados de algodón muy finos y ligamento tafetán, es un tejido rígido por el tratamiento químico que recibe, que se caracteriza por su transparencia); percal (que se parece a la tela cretona pero es más fino y con mayor densidad). También se fabrican empleando algodón tejidos como el piqué, la batista, el céfiro, el cutí, la indiana, el panamá, la pisana, el popelín, la traversina, el rizo, el velvetón…

La lana también está en la base de varios tejidos, aunque en menor cantidad. El cheviot se fabrica con lana de fibra basta y brillante de oveja de la raza Cheviot que es tejido en ligamento de tipo sarga; el fieltro está formado por fibras de lana dispuestas en todas direcciones y adheridas por la capacidad para ser enfieltrada; la gamuza; el tweed, de apariencia voluminosa y fuerte, elaborado a mano en Escocia.

Esperamos que os haya resultado interesante este artículo. Si queréis ampliar información sobre todo lo relacionado con el textil os recomendamos la web http://www.texsite.info/ Próximamente os describiremos los diferentes tipos de tejidos sintéticos que existen.

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