Mitos y realidades en yates de lujo

¿Cuál es la primera imagen que se os viene a la cabeza cuando alguien os habla de un yate de lujo?

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Exacto. Sé perfectamente en lo que estáis pensando ya que esa era la idea que yo tenía antes de conocer este mundo.

Un ‘gigoló’ sujetando una botella de un champagne muy caro y rodeado de mujeres despampanantes en bikini…¿He acertado?

Cierto es que el cine, por ejemplo, no ha ayudado mucho en este campo. Todos conocemos películas como ‘El lobo de Wall Street’, donde su protagonista se lo pasaba en grande en su yate (desastroso final incluido)

Pues bien, por supuesto que existen esa clase de yates donde, tanto huéspedes como tripulación, se rigen por la máxima ‘sexo, drogas y R&R’.

Muchas son las historias que amigos míos me han ido contando a lo largo de mis años de carrera donde relataban (algunos con estupor y otros no tanto) cómo los dueños del yate habían pasado la noche con numerosas prostitutas abordo, acabando con las reservas de champagne y consumiendo todo tipo de sustancias.

Además, cuando el único trabajo de ese pobre marinero es pasar sus jornadas laborales llevando la lancha del yate al puerto y del puerto al yate para recoger y dejar a las prostitutas de ese ‘turno’, dicho marinero sólo tiene dos opciones: aceptarlo y ofrecer a las prostitutas su mayor sonrisa, o no aceptarlo y buscar otro trabajo.

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De sobra conocidos son también los yates en los que, incluso alentados por su capitán, las tripulaciones pasan días y noches haciendo uso del jacuzzi del yate como si de su propiedad fuese, bebiendo y consumiendo todo lo que tengan a mano.

Desgraciadamente, muchos de esos casos han terminado en tragedia, y más de un tripulante (por no decir huéspedes) ha muerto fruto de esas noches de ‘sexo, drogas y R&R’.

Sin embargo, la industria de los yates de gran eslora no es demasiado grande. Todo tripulante que lleve trabajando en estos yates un mínimo de tiempo conoce perfectamente en qué yates pasan este tipo de escenas, y es su decisión trabajar en él o no.

En mi caso, siempre he tenido muy claro mi objetivo y por qué estaba trabajando en esta industria, y he tenido la suerte de trabajar en yates en los que los dueños, además de billonarios y poderosos, son personas de una tremenda clase, y jamás dejarían que en sus yates se produjesen determinadas escenas.

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Así que, como en casi todos los aspectos de nuestras vidas, los tripulantes de yates de lujo también podemos elegir nuestro camino. Si quieres conocer más a fondo este mundo, visita mi blog http://www.ellalaestrellaylamar.es

En él relato cómo viven los dueños de estas mansiones flotantes y lo que tenemos que hacer los tripulantes para cumplir con sus expectativas.

Texto y fotos: Jamila García / Personal Concierge

http://www.ellalaestrellaylamar.es

hola@ellalaestrellaylamar.com

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